«I think I’d rather have a cat» (Creo que prefiero un gato). Eso respondió Freddie Mercury cuando le preguntaron si quería tener hijos: una respuesta simple y honesta que lo decía todo. Para Freddie eran su familia. Sus bebés.
A lo largo de su vida cuidó de al menos diez gatos, cada uno con su personalidad y todos tratados como la realeza. ¿Sus nombres? Tom, Jerry, Oscar, Tiffany, Delilah, Goliath, Lily, Miko, Romeo y Dorothy. Incluso les dedicó su álbum en solitario Mr. Bad Guy.
No solo mascotas: seres queridos
Algunos gatos de Freddie fueron regalos de amigos o de sus parejas, pero la mayoría venían de refugios. Prefería adoptar gatos callejeros antes que tener ejemplares de raza, porque creía que quien menos tiene merece aún más cariño y un hogar.
Delilah, la reina de la casa
Delilah, una gata atigrada que le regaló Jim Hutton, reinaba en Garden Lodge como si fuera su palacio. El cariño que le tenía le inspiró la canción Delilah, incluida en el álbum Innuendo de Queen.
El favorito de Peter: Goliath
Goliath, un gatito negro rescatado de un santuario, solía enroscarse en el cuello de Peter Freestone como una bufanda con latido.
Comer como la realeza
Los gatos de Freddie comían como estrellas: huevos, salchichas, bacon e incluso tostadas, directamente de su mano. Solo Freddie tenía permitido darles comida de humanos; esa era la norma de la casa.
Con World of Freddie te acercas mucho más: no al icono, sino al hombre que hay detrás de todo.
