El romance de Freddie con Japón

De todos los lugares por los que Freddie pasó de gira, en los que compró o que admiró, ninguno se quedó con su corazón como Japón. De los grabados antiguos a las batas de seda, de los interiores de estilo japonés a la cocina japonesa, Freddie construyó un mundo profundamente marcado por el estilo, el simbolismo y la elegancia japoneses. Admiraba la generosidad y el respeto que encontraba allí, sobre todo el respeto por su espacio personal. De ahí que Japón se ganara el título de país favorito de Freddie.

Freddie visitó Japón por primera vez en 1975, de gira, y el país se convirtió enseguida en uno de sus destinos preferidos. Se enamoró de la precisión, la belleza y el respeto por el oficio, cualidades que encajaban con su propio nivel de exigencia. Empezó a coleccionar grabados ukiyo-e, piezas lacadas, porcelana y textiles, y solía comprar en privado mientras estaba de gira. Incluso viajaba a Japón a comprar cuando no había gira. Peter recuerda que Freddie pasó allí una vez unas tres semanas en una compra descomunal.

Buena parte de sus muebles tenía motivos japoneses, mucha de su vajilla y su porcelana venía de Japón y, en cierto momento, se le reconoció como poseedor de una de las mayores colecciones privadas de grabados japoneses antiguos del Reino Unido. Tenía también numerosas muñecas Hakata, figuras de porcelana pintadas con colores muy realistas, expuestas en vitrinas repartidas por la casa. El amor de Freddie por Japón no vivía solo en su colección de arte ni en el diseño de su casa. Se coló también en su música, y en ningún sitio con tanta claridad como en La Japonaise. Los versos en japonés hacen pensar a mucha gente que hablaba el idioma, pero en realidad escribió toda la letra primero en inglés y después se tradujo para que encajara en el ritmo y la melodía. Lo que importaba era la intención. Quería el sonido y la sensación de Japón dentro de la canción. Acabó siendo un homenaje juguetón a la cultura que tanto lo inspiraba, mezclando pop e imaginería visual y mostrando hasta qué punto Japón le había capturado la imaginación.

Crédito fotográfico: Martin Skála

Moda japonesa

Freddie no se ponía ropa japonesa para parecer exótico; se la ponía porque admiraba de verdad su diseño. En privado y en las fotos se le veía a menudo con elegantes batas de seda y kimonos estampados, cada uno elegido a mano y lleno de detalle y de significado.

Como dijo en una frase célebre:

«I dress to kill, but tastefully» (Me visto para matar, pero con buen gusto).

Y la moda japonesa le daba las dos cosas: audacia y refinamiento.
Belleza con disciplina.

Inspirado en Freddie: sudadera de edición limitada

La relación de Freddie con Japón también nos ha inspirado a nosotros. A partir de una de las piezas icónicas de su colección personal de grabados japoneses, World of Freddie ha creado una sudadera exclusiva de edición limitada que recoge el estilo y el espíritu de la pieza original. Se han producido solo 299 unidades, lo que la convierte en un objeto de coleccionista muy especial para fans y para quienes visiten la exposición. La sudadera se vende directamente en Freddie – The Exhibition, o puedes escribirnos para más información y disponibilidad. Freddie tenía este diseño en su casa; ahora puede ser tuyo.

Crédito fotográfico: World of Freddie

La sala japonesa de Garden Lodge

En casa, Freddie construyó un espacio que reflejaba su lado más callado.
Dentro de Garden Lodge diseñó una sala entera con papel pintado japonés, bancos tallados y decoración con motivos de carpas. Era serena, simétrica y no se parecía a ninguna otra habitación de la casa. Tenía dos baños, pero usaba casi siempre el de estilo japonés: paredes de verde intenso, bañera profunda, líneas limpias. El segundo, lleno de mármol rosa y con jacuzzi, apenas se tocaba.

Crédito fotográfico: Martin Skála

Jengibre, teriyaki y no al sushi

El amor de Freddie por Japón iba más allá del arte y de la decoración: llegaba también al plato. No era aficionado al sushi ni al sashimi, pero disfrutaba del teriyaki. Los platos con sabor, calor y un punto de untuosidad eran los que mejor le iban al paladar. También le gustaba mucho el jengibre: punzante, aromático y rotundo, igual que su estilo.

A Freddie le atraía lo que era a la vez bello y emocionalmente potente, y Japón le ofrecía ambas cosas. La artesanía, el simbolismo, el sentido del ritual: todo aquello resonaba con su forma de abordar su propio trabajo. Audaz, intencionado, preciso. Y aun así, profundamente personal.

Freddie sentía en Japón una plenitud que no encontraba en ningún otro sitio. La vida podía ser frenética y Tokio estaba siempre en marcha, y sin embargo seguía siendo para él un lugar donde recargar las pilas.

Con World of Freddie te acercas mucho más: no solo a la leyenda, sino al hombre que hay detrás de todo.

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👉 Descubre la colección exclusiva de sudaderas inspiradas en Japón en Freddie – The Exhibition.

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